domingo, 6 de marzo de 2011

"Pienso justamente, de entre todas las cosas, en la que menos me haría sentir bien"

LITERATURA

31 canciones, Nick Hornby

“Casi nunca escucho jazz, o música clásica, y cuando alguien me pregunta qué música me gusta me resulta muy difícil contestar, porque normalmente quieren nombres de artistas y yo sólo sé darles títulos de canciones. Y casi todo lo que tengo que decir de esas canciones es que me gustan, y quiero cantárselas, y obligar a otras a escucharlas y cabrearme cuando a esas personas no les gustan tanto como a mí; lamento mucho no tener nada que decir de Trampoline de Joe Henry, o de Stay de Maurice Williams & The Zodiacs, o de Help Me de Sonny Boy Williamson, o de Mrs. Jackson de Outkast, o de cualquier cosa de Lucinda Williams, o de Marah, o de Smokey Robinson, o de Olu Dara, o de los Pernice Brothers, o de Ron Sexsmith, o de mil otros, incluyendo a Marvin Gaye, por Dios santo, nada que decir salvo que todos son grandes y que tendrías que escucharlos si todavía no lo has hecho…”

domingo, 20 de febrero de 2011


Aguante La capilla , originalmente cargada por Byron Alaff Vélez.


Aguante Alopecia!, originalmente cargada por Byron Alaff Vélez.

sábado, 19 de febrero de 2011

lunes, 7 de febrero de 2011

Beautiful


Hermosa ella, originalmente cargada por Byron Alaff Vélez.

Beautiful


Hermosa ella, originalmente cargada por Byron Alaff Vélez.

Beautiful


Hermosa ella, originalmente cargada por Byron Alaff Vélez.

No podía dejar de mirarla

Rebeldes con causa


Y empieza Enero, originalmente cargada por Byron Alaff Vélez.

Ya era la hora del Gatorade y el sancocho, yo quería más ron

Rebeldes con causa


Y empieza Enero, originalmente cargada por Byron Alaff Vélez.

Instantes


, originalmente cargada por Byron Alaff Vélez.

Traté de recordar todas esas frases famosas de El padrino

Instantes


Me, originalmente cargada por Byron Alaff Vélez.

Tarde, día lluvioso, cigarrillo y lo que no se ve es ron

Flickr

This is a test post from flickr, a fancy photo sharing thing.

sábado, 5 de febrero de 2011

Literatura

El refugiado, Arnon Grunberg

“Recuerda la discusión con su mujer sobre si serían capaces de matar a alguien. Si podrían hacerlo en caso necesario.
- Mucho me temo que yo no sería capaz de hacerlo – dijo ella-, pero tú quizá sí, pálido, furioso, y después te pondrías enfermo, te pondrías fatal, pero serías capaz de hacerlo. Yo no, y lo lamento, tú tienes el delirio de grandeza que se necesita para hacerlo.
- ¿Qué delirio de grandeza?
- El delirio de grandeza de creer que tienes derecho a vivir. De que eres inmortal.
Beck quiere recordar más, pero tiene que vestirse. Ahora tiene que vivir, ya no puede seguir aplazándolo. Tiene que ir al piso de abajo.”

sábado, 15 de enero de 2011

Stand-up comedy

REGALOS PARA EL HOMBRE, Jerry Seinfeld

"Estoy cansado de aparentar que me gustan los cumpleaños. ¿Cuántas veces vamos a celebrar que una persona logró nacer? Todo lo que logró es no morir antes de los doce meses. Además, a nadie le gusta que le canten el "Feliz Cumpleaños", ni fingir que le agradan los regalos que le hacen. ¿Se dieron cuenta de que hay una industria gigantesca detrás de los pésimos regalos? Los regalos "ejecutivos", por ejemplo: a cualquier pedazo de madera o metal le ponen felpa verde abajo y dicen que es un "organizador de escritorio". Pero nada se compara con el pisapapeles. Para mí, hay que regalar un pisapapeles cuando uno realmente quiere decir "Me rehúso a dedicar un segundo de mi vida a pensar en un regalo para vos". Piénsenlo un poco: ¿dónde trabaja esa gente a la que los papeles se le vuelan espontáneamente de los escritorios? ¿De dónde viene todo ese viento? Un amigo me acaba de regalar una radio para la ducha. Muchas gracias. ¿Quién quiere música en la ducha? No debe haber mejor lugar para bailar que una superficie resbaladiza junto a una puerta de vidrio."

martes, 4 de enero de 2011

LITERATURA

James Gunn, El coleccionista de juguetes

“2. DEFECTOS DE CARÁCTER

Un flujo continuo de alcohol y drogas por mi torrente sanguíneo; incapacidad para comprometerme a nada ni con nadie; arrepentimiento sin límites; aires de grandeza; convicción de que los seres humanos son patéticos y la vida un lugar triste, difícil y solitario; como consecuencia, melancolía; infantilismo; lamento la pérdida de mi pasado; defectos de carácter corrientes, hasta mundanos.


3. CUALIDADES DE CARÁCTER

Capacidad para adornar el punto número 2 para divertimiento de mis amigos; entrega total y absoluta al tumulto del punto número 2;…”

sábado, 27 de noviembre de 2010

LITERATURA

Arnon Grunberg, El refugiado

"-Diablillo, ¿es esto el Armagedón? Tú tienes que saberlo, tú eres mi sabelotodo.
Beck negó con la cabeza, no sabía nada, sintió que le pellizcaban la mejilla, que le empujaban, que la gente intentaba hacerse con más espacio del que había, y que él los apartaba. Y entonces, a través de la carne humana, a través de piernas, manos, brazos y espaldas, vio el rostro de Sosha. No llevaba máscara, se había sentado en el suelo o la habían tumbado contra el suelo. La miró a los ojos y entonces comprendió lo que quería decir su mujer con eso del animal herido que se arrastraba hacia su madriguera. Beck miraba lo único que aún estaba vivo en el cuerpo de Sosha: sus ojos. Y esos le devolvían la mirada por entre la carne de putas y clientes. Esos ojos le parecieron taimados, casi ruines, y también negros, negros como boca de lobo. Parecían querer decirle: “Me he dejado arrastrar hasta aquí, así es como recordaré el mundo, así es como recordaré tu mundo, pues éste es tu mundo, Beck. Esto es lo que dejas atrás, Beck, así es como te recordaré, esto es lo que queda de ti”
- ¿Me oyes, diablillo?"

jueves, 11 de noviembre de 2010

Literatura

Arnon Grunberg, El refugiado

"- Soy el gran desenmascarador – dijo él-, desenmascaro el autoengaño y las ilusiones; ésa es mi misión.
- ¿Y quién te ha dado esa misión divina?
- Yo mismo – respondió él-, yo me he dado esa misión. Me he elegido, porque nadie más lo hacía. Además, si lo hacen otros es siempre una mezcla de engaño y adulación. Y luego me desenmascararé a mí mismo, ése es el plato fuerte, la pieza final que he estado preparando durante mucho tiempo y que promete ser algo muy especial. – Se levantó y se puso la chaqueta.
- Hace demasiado calor para llevar chaqueta – dijo ella.
Beck se quitó la chaqueta."

domingo, 3 de octubre de 2010

Música

"...I know it's over
And it never really began
But in my heart it was so real
And you even spoke to me, and said :
"If you're so funny
Then why are you on your own tonight ?
And if you're so clever
Then why are you on your own tonight ?
If you're so very entertaining
Then why are you on your own tonight ?
If you're so very good-looking
Why do you sleep alone tonight ?
I know ...
'Cause tonight is just like any other night
That's why you're on your own tonight
With your triumphs and your charms
While they're in each other's arms..."

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Literatura

James Gunn, El coleccionista de juguetes

“-Dame esa pipa.
Se la di.
- Oye, Nancy, ¿te acuerdas de cómo era?
- ¿Cómo era qué?
- Cuando éramos niños.
- Sí, como… ¿qué? ¿Te refieres a querer ser adulto todo el tiempo y no poder?
- No, por Dios, yo nunca quise eso. Me refiero a ser capaz de imaginar cualquier cosa y lograr que casi se haga realidad. Había fe. ¿Te acuerdas de cuando Tar se puso a llorar porque Oscar junior había muerto?
Nancy se quedó mirándome.
- Sí – dijo, dejándose caer en el sofá.
- Joder, eso fue definitivo para mí- dije-. Recuerdo que miré hacia el suelo y vi que a Ellen le salían los sesos por detrás de la cabeza.
- Mierda. Ellen. Maldita sea.
Imaginé que Nancy estaba a punto de llorar por la muerte de su amiga. Tal vez estaba a punto de hacerlo.
- Pero, mierda, James, cuando te haces mayor ves estas cosas en la vida real.
- Pues yo ya no lo siento así.
- ¿No trabajas en un hospital?
- Sí.
- ¿Y no has visto morir a alguien?
- Sí, pero me parecía mucho más real cuando las personas eran de plástico.”

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Literatura

Arnon Grunberg, El refugiado

"Hace un tiempo, Beck le preguntó:
- ¿Por qué no puedes buscarte un hombre majo y normal al que no le pase nada? Como los que salen en las portadas de las revistas, alguien como el que a todo el mundo le gustaría ser.
- En primer lugar porque ésos no me necesitan - respondió ella-, y en segundo lugar porque me parecen aburridos.
Esa era una respuesta que no satisfacía demasiado a Beck.
- No puedes querer hacer felices de repente a personas que han sido infelices toda su vida, eso es de sádicos.
- No quiero hacerlos felices - replicó su mujer-. Además, tú crees que es preferible no haberlo conocido nunca para así no echarlo de menos.
- ¿El qué? ¿El amor? ¿La felicidad?
- Ambas cosas.
Beck reflexionó unos instantes.
- Sí - dijo-, eso creo. La felicidad es sádica por naturaleza."

domingo, 19 de septiembre de 2010

Hablemos de langostas, David Foster Wallace

"Todas las primaveras, la Academia de las Artes y de las Ciencias Cinematográficas presenta sus premios a los logros más significativos en todos los aspectos del cine comercial. Se trata de los Premios de la Academia. El cine comercial es una de las industrias más importantes de Estados Unidos, igual que los Premios de la Academia. El célebre comercialismo e hipocresía de los Oscar asquea a muchos de los millones y millones y millones de espectadores que sintonizan su emisión en plena hora de máxima audiencia para ver las presentaciones. No es coincidencia que la ceremonia de los Oscar tenga lugar durante la Semana de Sondeos de la televisión. Casi todos la ponemos, a pesar de lo grotesco que resulta ver a una industria felicitándose a sí misma por fingir que todavía es una forma de arte, oír a gente con vestidos de cinco mil dólares invocar pomposos tópicos de sorpresa y humildad escritos por publicistas, etcétera —todo ese rollo cínico posmoderno—, y sin embargo parece que todos la miramos. A todos parece importarnos. Por mucho que duela la hipocresía, por mucho que los ingresos brutos de los estrenos y las estrategias de marketing ya sean más noticia que las películas en sí mismas, por mucho que Cannes y Sundance se hayan convertido en nada más que zonas empresariales. Pero la verdad es que la cosa ya no entraña más diversión genuina que esa. Y lo que es peor, parece haber una enorme conspiración implícita en virtud de la cual todos seguimos fingiendo que la cosa es divertida. Que nos hace gracia que Bob Dole haga un anuncio de Visa y que Gorbachev se haga pasar por cliente entusiasta de Pizza Hut. Que toda la cultura de la fama comercial vaya como loca por hacer dinero y al mismo tiempo se felicite a sí misma por fingir que no va a por el dinero. En el fondo, sin embargo, sabemos que es todo una mierda."

El mutuo elogio no se le escapa a nada

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Salvo al principio de este blog fui constante, luego todo se fue al carajo echándole la gran culpa a la aburrición. Reviviendo este sitio:

Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, David Foster Wallace

“...me sentí desesperar. La palabra se ha banalizado ahora por el exceso de uso, desesperar, pero es una palabra seria, y la estoy usando en serio. Para mí denota una adición simple: un extraño deseo de muerte combinado con una sensación apabullante de mi propia pequeñez y futilidad que se presenta como miedo a la muerte. Tal vez se parezca a lo que la gente llama terror o angustia. Pero no acaba de ser como esas cosas. Se parece más a querer morirse a fin de evitar la sensación insoportable de darse cuenta de que uno es pequeño, débil, egoísta y de que, sin ninguna duda posible, se va a morir. Es querer tirarse por la borda.”

Y ya sabemos qué fue de Foster Wallace, ¿no?

lunes, 2 de noviembre de 2009

Y lo siento, cada noche

*

Con sólo escuchar aquella canción, con sólo sentarme en esta silla sin espaldar – la cual, muy pronto, me produjo dolor de espalda-, con sólo encenderme esos tres cigarrillos que yacen convertidos en cenizas en el fondo de un improvisado cenicero - mis mejillas se tornarían de un color rojo intenso si te digo de qué va la forma y de qué está compuesto tal cenicero-, con sólo beberme casi toda una botella de Tequilla dorado, yo solo,... -odio utilizar puntos suspensivos cada vez que intento que mis pensamientos se traduzcan en algo escrito; últimamente recurro mucho a los puntos esos ( quizás es que ya no tengo nada para decirme; la verdad, creo, nunca he tenido nada para decirme a mi mismo; a la muestra el botón de que estoy escribiendo, nunca antes había escrito un apéndice de nada). Con sólo mirar por la ventana: me doy cuenta de cuanto te extraño, Natty.

Le he puesto a leer a mi compañero de cuarto , un negro alto y que se ve que pasó su triste vida en un gimnasio barato, eso que te acabé de escribir y me dijo:“basura, uno no le escribe a una muerta".

Natty, ayer me violó La Tullida, ella gritaba: “Hija, hazte de cuenta que eres tu". Nunca me contaste que ella te llegó a tocar eso que entre tu y yo era único, Natty. Venganza, es la palabra que más utilizo últimamente. Quiero creerme que no estás muerta, pero igual, quiero creerme que algún día voy a superar tu ausencia.

sábado, 3 de octubre de 2009

¿Preguntas?

*

Últimamente mis dedos de las manos se han ido encogiendo. Me duelen. Ya casi ni puedo levantar mi bastón como se debe. Creo que estoy perdiendo autoridad ante mis hombres; ya no les puedo romper la crisma como es debido. Apenas si logro tocarlos. Los doctores me dicen que padezco de artritis, una enfermedad que es hereditaria. Maldigo a mi mamá y a mi papá. ¡Malditos sean donde quieran que estén!. No es justo que de niña no se dieran cuenta a tiempo que padecía de Poliomielitis, hasta el punto que me confiné a caminar con un bastón por el resto de mi vida, como para que ahora me vengan a heredar su maldita artritis. Definitivamente, a veces, cuando me despierto, me levanto, me preparo una taza de café y entro en mi rutina de mirar por la ventana durante algunos minutos, el mundo se me viene abajo. Nada de esperanza a la vista. “Esperanza”, un mal invento de la humanidad… o quizás un buen invento. A la humanidad le gusta sufrir por algo inexistente. Hay veces en las que me deprimo como ostra, y sólo por un maldito invento. Lo que no es invento, es un buen polvo; ese se siente. Un buen polvo, ya sé quién me lo podrá dar, y así mi venganza se desbordara. Cuando mi hija Natalia se entere, no me creo en nada que esté muerta, se va a querer morir; su novio Debby, como le llama ella, no se lo esperara. Sólo espero que al muy hijo de puta se le pare; y si no, le embuto viagra hasta por los ojos.

sábado, 12 de septiembre de 2009

*

Lenta, muy lenta, demasiado lenta una gran nube negra cubre totalmente el sol. Parece que va a llover. Pasan los segundos, los minutos, las horas, llega la noche. En todo este tiempo he tratado de hablar otro idioma, me incliné por el francés. Ya me sé una canción en francés entera: Non, rien de rien, non, je ne regrette rien, ni le bien qu`on m`a fait, ni le mal tout ca m`est bien egal, non, rien de rien, non, je ne regrette rien…

- En serio, creí que se iba a largar una súper tormenta, pero nada. – dice Clau mientras guarda su sombrilla con muñequitos impresos de las Chicas súper poderosas. Siempre me han gustado las Chicas súper poderosas, en especial Burbuja. Pero, obvio, no se lo hago saber a Clau. No quiero que ella se entere que comparto algún gusto suyo.
- Ya era hora que guardaras esa sombrilla. – digo sin susurrar, asegurándome que ella me escuche.
- Hoy, Natty, estás de una actitud.- dice ella.
- ¿Qué actitud?
- Pues, pues… no sé cómo decirte.
- Hmmm, ok.

**

- Natty. Ahora, cuando fui a comprarte la comida se me acercó un señor.- dice Clau.
- ¿Y?- le pregunto sin mucho interés, la verdad. Clau me tiene acostumbrada a eso, a contarme historias de señores que le dijeron esto y lo otro, historias donde por lo general ella terminaría desnuda y en cuatro patas, follada hasta la medula en alguna habitación de un hotel.
- Pues esta vez no es nada que tenga que ver con sexo. – dice.
- Hmmm, bien, bien. – digo.
- El señor me dijo: “Las personas estamos sometidas a seguir tres pasos: nacer, crecer y morir. Sobriedad, borrachera y resaca. Lo único que a veces nos diferencia de las otras personas son los secretos que tiene cada quien.”
- ¿Y qué mejor manera para sacar a relucir los secretos que un señor que está borracho?
- Estoy hablando algo serio, Natty.
- Bueno.
- El señor luego añadió: “Ahora yo le voy a contar mi secreto... mi secreto es: Deje así… No vale la pena el esfuerzo.”. Creo, Natty, que me estaba hablando de ti. No vale que tu y yo seamos almas gemelas, algo no está funcionando.
- ¿Cómo qué algo no está funcionando?
- Natty, creo que tú estás mejor sin mí.

Es verdad. Que te vaya bien en la vida Clau.

- No, Clau. ¿Por qué estaría mejor sin ti?, tú has sido la mejor amiga que he tenido en toda la vida- digo.

Sin saber empiezo a llorar a moco tendido. Tal vez Clau me vaya a hacer falta.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Así vivimos los zombis

*

Son las 6:30 am, desde ya éste día da indicios de que no va a ser bueno, pero y así y todo ya me estoy acostumbrando. Ningún día, desde hace mucho, me depara algo bueno. Y no es que la pase mal; ya los hombres de La Tullida no me torturan como sí lo hicieron los primeros días, cuando estaba yo recibiendo zendo golpe en la cara inmediatamente después de levantarme del piso por el golpe que me tiró hacia este. Me dolía todo el cuerpo en ese entonces. Ahora, con el tiempo, el dolor se ha vuelto un placebo en una esperanza de que pase algo, que de nuevo me vuelva a inquietar por sentir cualquier cosa.

**

El tipo al que estamos esperando nos dijo que estuviéramos cumplidos porque o si no empezaba sin nosotros. Una hora de retraso lleva. Una hora que bien la pude dormir en mi cuarto cárcel asignado. Una maldita hora en la que me la he pasado, en un parqueadero al aire libre, mirando ir y venir a una hilera de hormigas gigantes rojas. Estamos esperando por el que nos dirá a quién tenemos, esta vez, sacarle información apunta de cachazos de pistola.

- A esta hormiga, la más grande de todas, la voy a llamar Didier.- digo.
- ¿Didier? – pregunta el tipo gigantón que me acompaña y que está vestido como Don Johnson en Miami Vice.
- Sí.
- ¿Y por qué Didier? Esa hormiga no tiene cara de Didier.
- Hmmm, sí tiene cara de Didier.
- Madrugar, y que nos dejen esperando por más de una hora, te tiene alucinando.
- ¿Qué hora es? – pregunta otro gigantón, el que es el chofer del carro que nos llevará a nuestro destino de sed de sangre.
- Las siete y media – dice gigantón Don Johnson.
- Yo estoy aquí desde las seis en punto. – dice el chofer.
- Ah no, a usted si lo compadezco.- digo. Compasión, algo que ya no sé qué es.

domingo, 23 de agosto de 2009

Confesiones

*

La primera vez que hablamos era de noche. Yo estaba borracho. Tú te acabas de escapar de tu casa por primera vez. Tenías en la mano una sierra desechable, te veías exhausta. Respirabas, exhalabas, apoyabas tus manos en tus rodillas. Sudabas a mares. Llevabas una pantaloneta gris y una camiseta blanca casi transparente que hacía que se te notaran los pezones porque de la carrera que tenías al escapar, se te olvidó ponerte sujetador. Te miré de arriba abajo y de nuevo te miré de arriba abajo; mi primera erección contigo.

-Usted, tanto mirar hacia mi ventana ¿y nunca se le ocurrió coger una sierra, escalar por la pared de mi casa y salvarme de la tullida? - me dijiste con la voz entrecortada. La verdad, no se me ocurrió, ya ves. Lo siento. Pero te dije que no, que lo que intenté fue derribar la casa entera con el poder de mi mente, menos tu habitación.- ¡Estúpido!- me atacaste.

- Esos botones no son de esa camiseta.- yo, dándote la razón en lo de que soy estúpido, te respondí señalando tus tetas. Ese día me diste la primera cachetada, luego me desmayé.

Al otro día abrí los ojos y el sol, al frente mío, me dada en la cara. Tú rostro entró en mi plano periférico tapando a el sol. Parecías un ángel. Llorabas. En tus labios parecías suplicando algo.

- ¿Eres Dios?- pregunté.

Dos segundos más tarde vi cómo la Tullida te alejaba de mi, devolviéndote a tu habitación cárcel. Inmediatamente patadas en el estomago y en la cara me dieron los hombres de la Tullida, advirtiéndome que me alejara de ti. Era la primera vez que escapabas, y yo estaba tan borracho. Y me cuidaste la borrachera. Natty, Te extraño mucho, mucho.

sábado, 15 de agosto de 2009

La luna no es de queso

*

Aprieto mi nariz con mis dedos, cierro los ojos y me sumerjo en el agua, hasta el fondo. ¿Qué canciones existen sobre la muerte? Por más que intente recordarlas no doy con ellas, al menos no canciones que me gusten. Cinco segundos después, de nuevo, estoy en la superficie. Cinco intentos de morirme ahogada. Cinco fracasos.

- Natty, ¿no piensas salir de esa piscina? Llevas más de dos horas allí metida, no has desayunado ni almorzado, me preocupas. – dice Clau, mi mejor amiga, o al menos eso es lo que dice ser ella desde hace unas semanas. En el hospital, cuando ya se habían llevado a Debby y bajé con precaución por las escaleras, Clau se atravesó en mi camino, me compuso el brazo, me lo enyesó y ¡zas!, de repente ya éramos almas gemelas según ella.
- Ya salgo.- le digo.
- “Ya salgo”, es lo único que dices. Me aburren mucho los que siempre están diciendo que van a hacer algo y luego no lo hacen. Natty, no seas así.
- A mí me aburren mucho las personas que esperan algo de mí, luego sus caras de decepción no me las aguanto, son horribles.- susurro.
- ¿Dijiste algo, Natty? … óyeme, ¿podrías ayudarme en algo?- dice Clau.
- No, muérete.- últimamente me he hecho una experta en susurrar, ¿existen concursos sobre el susurro?
- ¿Qué? No te escuché, Natty.
- ¿En qué puedo ayudarte, Clau?
- Con las tiras del bikini. De nuevo no puedo despegármelas de la espalda, me arden.
- Por Dios, Clau, te he dicho mil veces que dejes de usar esas tiras transparentes, son feas e incomodas.
- ¿Si me ayudas?
- No, sé que lo que intentas es hacerme salir de la piscina.

¿Alguna vez tuve “grandes sueños”? si los tuve, cómo era de suponer, terminaron en pesadillas, o cómo mejor se le puede llamar: realidad. Algo que rescato de la realidad:… el sexo. Sexo, sexo, sexo, llevo pensando en eso desde que ya no estás conmigo, Debby. Estabas borracho la primera vez que lo hicimos. Mi primera vez. Fue un desastre. Debby ¿qué habría sido de nosotros si nunca te hubiera dado una segunda oportunidad?, ¿estarías felizmente con otra mujer? …Obvio que sería una mujer fea. Maldita sea, hubiera preferido que ese día en el hospital la Tullida nos matara a los dos, que no te sacrificaras y que nunca me hubiera ayudado Clau a sufrir esta maldita soledad, a estar sin ti. Mis lágrimas ahora hacen parte del agua de la piscina. Debby, me pregunto si te habrán enterrado en algún cementerio, podría averiguar cuál es y podría ir a visitarte. Cuando te visite te voy a llevar flores, aunque nunca supe si te gustaban.

- Natty, ¿de nuevo estás llorando?- me pregunta Clau.
- No, estoy sudando por los ojos, Clau estúpida. – definitivamente ganaría el concurso de susurros. I miss you Debby.

lunes, 3 de agosto de 2009

Guns´n Roses, ¿te gustan?- preguntó

*

A veces cuando me sentaba en la ventana de mi habitación cárcel, el viento traía consigo la triste melodía de una guitarra acústica que a mi parecer sonaba destemplada. No me importaba que sonara así, me gustaba esa melodía, se acoplaba a la perfección a mi situación: niña encerrada, triste/ guitarra destemplada, triste/ un acorde, una lágrima; ambos ritmos sincronizados a la perfección. Años después, cuando empecé a ver y a entender películas, me hice a la idea de que desde muy niña era afortunada al tener banda sonora propia, banda sonora que me acompañaba sin tener que darle play a un equipo de sonido, armonía que llegaba con el viento, de la nada… banda sonora que dejó de sonar de repente al aparecer Debby en mi vida. Recuerdo que Debby una vez intentó reproducir esa melodía con una guitarra que pidió prestada claramente para eso en una casa de empeño, pero fracasó, ¿y cómo iba a tener éxito si nunca la escuchó?, Debby, Debby.

**

Debby mira el pavimento mientras, obligado a punta de pistola por dos hombres de La Tullida, camina a paso lento, saliendo de la terraza de este hospital. Estoy arrodillada detrás de un cubo de basura, observo la situación. Me muerdo el labio inferior con ímpetu y no puedo parar de arrancarme con los dedos los cueritos sueltos que tengo al lado de las uñas. No puedo evitar llorar, no era esto lo que quería… Quiero gritar… si grito entonces no le van a creer a Debby que alcancé a escapar y él no… qué plan tan “genial” el dejarme sola, que buena "solución"… Mierda, Debby, no te tenías que sacrificar. Definitivamente, a veces, los hombres no entienden nada…

Debby, iré por ti. Te amo.

domingo, 26 de julio de 2009

La solución

*

Ella tiene un tic nervioso que consiste en que cierra intermitentemente un solo ojo y se muerde el lado derecho de su labio inferior. El tic se le aumenta más en situaciones como esta, en las que el caso es de vida o muerte y no hallamos la forma de escapar de la terraza de este hospital. De esta no podemos salir, quizás nuestra aventura llegué hasta aquí. Otro fracaso más en mi vida. Tal vez, ella, luego, se avergüence de mí. Me mire de la forma en que suele hacerlo cuando ve por la calle a un indigente o a un niño desamparado.

- Natty, recemos.- le digo.
- ¿Qué? – Pregunta ella.- ¿Me estás hablando en serio?
- Sí.
- No te creo, y si es así ¿le rezamos a tu Dios?
- El único Dios.
- Puaff, qué esperanzas. Prefiero rezarle a la contra de tu Dios, al que llaman Satán, estadísticamente tiene menos muertos encima.
- No digas esas cosas,… ya sabes.
- No digas tú esas cosas,… ya sabes.

Porque a veces ella me diga palabras como “Muérete”, “Púdrete”, “Malparido” “Hijueputa” o frases como “Te odio, Debby”, “Si eres tan católico, hazte cura y viola a un niño”, “Metete un palo culo arriba y muérete, Debby”, sé que le gusto… o… de alguna manera, ella conmigo encuentra la forma de combatir su soledad… me dijo alguna vez que en su infancia tenía a una amiga imaginaria a la cual bautizó: Soledad… Cuando le dije que bautizar así a una amiga imaginaria era algo estúpido, algo de gente que oye Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Ricardo Árjona o algo así parecido, me tiró una olla con agua hirviendo, que por fortuna no estaba lo suficiente caliente; todavía tengo la cicatriz de las quemaduras de segundo grado en los pies.

Ella empieza a sollozar. No pierde la oportunidad de llorar a moco tendido; dice que así eleva su espiritualidad. Pero su llanto es ahogado; me recuerda a un personaje de un dibujo animado llamado Pulgoso, que se reía sin emitir sonido. A pesar de que la dejo llorar, siempre me reclama el por qué la dejo llorar. Cuando trato de evitarlo, igual me reclama el por qué trato de evitarlo. Mujeres.

Pienso en una solución extrema.

– Natty, ya sé qué hacer para salir de esta con vida.- le digo.

Ella me mira. Como si esto fuera obra de un director de fotografía de cine, la luz de la luna ilumina perfectamente su rostro. Sus ojos y sus lágrimas dan un brillo perfecto.

- ¿Qué Debby, qué vamos a hacer, que no sea rezarle a un asesino?- me pregunta ella.