martes, 8 de mayo de 2007

BARBIE & SKYWALKER

7. EXT. CALLE # 3. CAYENDO LA TARDE.

LUCAS, MEJÍA y DIANA están sentados en el sanjuán de una casa. LUCAS y DIANA tienen cervezas en la mano y MEJÍA tiene una botella de agua.


MEJIA
Para levantarse una nena el secreto es el siguiente: ¡Interesado es interesante!


DIANA
Y volvemos con el temita. ¿Por qué mierda no me puedo conseguir amigos normales?


LUCAS
Porque sencillamente no eres normal, Diana. Si lo fueras no serías amiga mía.


MEJIA
Hey déjenme seguir.

LUCAS y DIANA se encogen de hombros.


MEJÍA
Vea pues, lo que quiero decir es que todas las nenas tienen sus bobadas, sus historias, whatever.


DIANA
(Irónica)
Sus estupideces.


MEJIA
Sí, eso. El mundo no es justo que le vamos hacer.
(Se ríe)
Bueno, prosigo: las nenas lo que quieren es a alguien que las escuche, y eso es lo que uno debe hacer, escucharlas...


DIANA
¿Alguna vez me escuchaste?


MEJIA
Hey Diana, déjame seguir hablando. No seas tan intensa. Vea pues, sólo se necesita mirarlas, concentrarse, oírles toda su conversación,...

MEJÍA Levanta una ceja.


MEJÍA
...levantarles una ceja si es necesario para que se den cuenta que de “verdad” uno está interesado. ¡Y ahí! Ahí es donde uno, si siguió todo el discurso atentamente, puede echarse los chistecitos de rigor, los comentarios profundos, cualquier cosa que las haga ver que uno también puede decir algo interesante acerca de sus cosas “interesantes”. Uno, delante de ellas, es un tipo sensible, que se conmueve, que las comprende al escucharles toda la porquería que sueltan. Un tipo que, llegado el caso, llora por sus “desgracias” o “alegrías” o cualquier mierda que a ellas les parezca importante.


DIANA
Yo fingía que me interesaban tus cosas, entonces mi pregunta es: ¿El supuestamente secreto también se aplica para levantar manes?


MEJIA
Eh, eh... en tus sueños lo quisieras.


DIANA
(Irónica)
Sí como no, güevón. Con ustedes es más sencillo y no es tanto el trabajo, consiste en levantarse la blusa y mostrar una parte del brassier, ni siquiera una parte de la teta, no, sólo con el brassier basta y ya, pan comido.


LUCAS
Diana, mostrame una parte del brassier haber si caigo rendido a tus pies.


DIANA
No. No quiero que termines enamorado de mí, ya tengo bastante con Mejía cómo para ahora también encartarme con su prótesis.


LUCAS
Corrección, no soy su prótesis, él es mi prótesis.


DIANA
Bueno, en eso tienes razón.

LUCAS y DIANA sonríen. MEJÍA los ignora. LUCAS saca un paquete de cigarrillos del bolsillo de su pantalón, enciende un cigarrillo y se queda pensativo.


LUCAS
¿Saben en que he pensando últimamente?

DIANA y MEJÍA se encogen de hombros.


LUCAS
Últimamente me he dado cuenta que estoy repitiendo los mismos pasos de mi papá.


MEJÍA
(Se ríe)
Pero sin tomar LSD ni empelotarse en los parques.

DIANA le pega un codazo a MEJÍA.


DIANA
Lucas ¿Cómo así?


LUCAS
Pues eso, no quiero ser cómo mi papá.


MEJIA
(Se ríe e imita la voz de Dark Vader)
Señor emperador, Luke no quiere repetir mis pasos. Quiere ser un Jedi ¿Que podemos hacer?

CORTE A:

lunes, 7 de mayo de 2007

BARBIE & SKYWALKER

6. EXT. CALLE # 2. TARDE

LUCAS, MEJÍA y DIANA caminan por la acera.

LUCAS
Diana ¿Te crees inteligente?

DIANA
Sí.

LUCAS le da tres palmadas de consuelo.

LUCAS
Lo gracioso es que no hay una mujer que no se lo crea.

DIANA
¿Qué somos más inteligentes que ustedes dos?

LUCAS
Pues sí, aunque estoy hablando de los hombres en general.

DIANA
¿Entonces los únicos inteligentes son los hombres?

LUCAS
La cruel respuesta es: Sí. No digo que nosotros no hacemos estupideces, pero es que las hacemos porque no hay otra manera de atraerlas a ustedes. La estupidez para ustedes es como la mugre en la uña. Se sienten identificadas con ella, pero no quieren admitirlo.

MEJÍA
Y lo gracioso es que seguimos haciendo todas esas cosas estupidas porque sufrimos de baja autoestima. Porque, lo admito en nombre de nuestra raza, nos odiamos a nosotros mismos por tener que buscarlas a ustedes.

LUCAS
Aunque la baja autoestima no es del todo general. Yo por ejemplo soy un Jedi…

DIANA
(Se ríe)
¿Un Jedi? ¿Luke Skywalker?

LUCAS
Sí, Luke está bien.

DIANA
(Irónica)
Hmmm, ya veo.

LUCAS
Pero a pesar que de ser un Jedi no puedo evitar sentirme atraído hacia el lado oscuro, y ¿Por qué? pues porque es más llamativo que la lacónica vida de un Jedi.

MEJÍA
Las mujeres son como el virus Ébola. Cuando da, ya no se puede hacer nada. Hablar con una nena, sea negra, blanca, fea o bonita, es como ser actor de una película francesa; En todo momento se dice algo trascendental sobre la vida y sobre lo que pasa.

LUCAS
Diana, para no ir más lejos ¿Qué está haciendo Mejía en este momento?

DIANA
Hablando bobadas.

LUCAS
Exacto, está haciendo el viejo ritual de “hombre atrae hembra”. Y puedo jurar que le está funcionando. En este momento seguro lo quieres besar.

DIANA
(Irónica)
Aja, seguro.

FUNDIDO A IMAGEN:

viernes, 4 de mayo de 2007

BARBIE & SKYWALKER

UN JEDI 16 AÑOS DESPUES

Suena música parecida a la de Star Wars.

FUNDIDO A IMAGEN:

5. EXT. CALLE # 1- MEDIODÍA

LUCAS (24 años, atractivo, barba de seis días, despeinado, vestido de manera informal), MEJÍA (25 años, poco atractivo, ropa fina, cutis y cabello bien cuidado) y DIANA (23 años, medianamente atractiva, gafas, vestida totalmente de negro y con estampado en la camiseta que dice: MUERTE A CERATI) están parados en medio de la acera.

DIANA
Parados en medio de la acera y mirando hacia ninguna parte. Me encanta esta manera en cómo tomamos nuestras decisiones.

MEJÍA
Paciencia señora oscureta, dijiste que pensáramos que hacer y eso estamos haciendo. Las ideas no llegan así como así.

Un GATO callejero pasa por el lado de ellos y se para a pocos metros de distancia. DIANA lo ve.

DIANA
Ay, tan lindo.

DIANA le empieza a buscar juego al GATO.

DIANA
Lindo, lindo.

MEJÍA observa la situación.

MEJIA
A las mujeres las vemos como diosas, como estrellas inalcanzables de una galaxia muy, muy lejana, pero la pura verdad es que ellas cagan y mean como nosotros, y no precisamente cagan oro, no, cagan porquería, y porquería en serio… también les da mal aliento, son feas al despertarse, y con sólo ver cualquier bicho con pelo en la calle se les ablanda el corazón, ¡Son bobas!

DIANA
Mejía, eres un imbecil.

MEJIA
Aunque tienen un punto a favor: ellas son el único elemento matemático que cumple con las cuatro reglas básicas: Suman gastos, restan alegrías, multiplican problemas y dividen opiniones...

DIANA
Lucas, ¿Ves lo que tenía que soportar al lado de esté imbecil? Y me rogabas para que por favor volviera con él.

LUCAS sonríe.

LUCAS
Simplemente ya no soportaba que todos los días llamara a mi casa diciendo: “la perra de Diana hizo tal cosa, la malparida de Diana no hizo tal cosa, Diana es una catrehijueputa perra y que ojala se muera…”.

DIANA deja ir al gato y vuelve a lado de ellos.

DIANA
Mejía ¿En verdad decías eso?

MEJÍA la mira estupefacto y luego se encoge de hombros.

MEJÍA
Sí ¿Qué sé yo?

FUNDIDO A IMAGEN

jueves, 3 de mayo de 2007

BARBIE & SKYWALKER

SECUENCIA DE CREDITOS

4. INT. SALA IGNACIO. DÍA.

A medida que pasa la escena los CRÉDITOS DE LA PELÍCULA APARECEN EN LA PANTALLA.

GLORIA mueve el dial de una grabadora hasta que sintoniza una canción romántica de los 70`s.

GLORIA se para ante la mesa de planchar y empieza a planchar una camisa.

LUCAS, abrazado a GLORIA de un pie, llora constantemente.

GLORIA termina de planchar la camisa y la levanta a la altura de su cabeza. En la camisa aparece él titulo de la película:

BARBIE & SKYWALKER

GLORIA baja la camisa.

CORTE A NEGRO:

martes, 1 de mayo de 2007

BARBIE & SKYWALKER

1986.



FUNDIDO A NEGRO:


CAMILA (OFF)
Todo cambió entre nosotros hace mucho tiempo. ¿Es que tengo que repetírtelo una y otra vez, una y otra vez, una...?


IGNACIO (OFF)
Entendí, no me trates como si fuera un retrasado mental. Soy una persona completamente lucida.


CAMILA (OFF)
¿Cuántas veces en lo que va de la semana escuché eso?... Mierda, si no me dejas ninguna opción porque te comportas como un niño malcriado. ¡Acéptalo maldita sea! es jodidamente fácil. Es cómo un abrir y cerrar de ojos.


IGNACIO (OFF)
No creas que para mí es tan fácil.


FUNDIDO A IMAGEN:

1. INT. HABITACIÓN IGNACIO. MAÑANA.

IGNACIO (30, atractivo, cuerpo atlético, semblante lánguido, barba de tres días, vestido sólo por un abrigo negro con una capucha de monje y, unos calzoncillos) abre los ojos a la vez que termina el fundido de negro. IGNACIO está parado ante una gran ventana.


IGNACIO
Cuando abro los ojos y veo lo que me rodea algo se produce en mi cerebro que dice que esta mierda nunca la podría soportar sin ti… y cuando cierro los ojos.

IGNACIO cierra los ojos. La imagen se va a negro.


IGNACIO (OFF)
Sólo veo calma, silencio… y recuerdo que todo era tan bonito entre nosotros.


CORTE A:


2. INT. SALA IGNACIO. MAÑANA

La sala está decorada con paredes rosadas y baldosas blancas. En el centro de una pared se observa la puerta abierta de la HABITACIÓN DE IGNACIO y en el interior de ésta se ve a IGNACIO parado ante la ventana y a CAMILA (29 años, supremamente atractiva y vestida de una manera recatada) caminando de un lado para otro.


CAMILA
¿Y que esperabas? En esa época andábamos hasta las manos de ácidos y bareta qué hasta irnos de mochileros para la patagonia nos pareció una buena idea, y te recuerdo que estamos en Colombia y que la Patagonía es bien lejos... maldita sea, hasta el Papa me parecía sexy.


IGNACIO
(Suelta una carcajada)
Es verdad, te querías follar al Papa.


CAMILA
Pero esa era otra época, ambos sabíamos que con el tiempo todo eso iba a cambiar. Ignacio, por favor no des más vueltas y acéptalo. Yo nunca estuve enamorado de ti. Acepta que me voy.

IGNACIO para de reír, mira a CAMILA de una manera desafiante y camina hasta la puerta, cierra la puerta de un portazo.

En una esquina de la sala está LUCAS (8 años, vestido con un disfraz de las guerras de las galaxias) jugando a las peleas con dos MUÑECOS: un LUKE SKYWALKER y una BARBIE.

LUCAS hace que el muñeco de LUKE le de una fuerte paliza a la BARBIE.

GLORIA (23 años, bonita y vestida con un uniforme de empleada del servicio), se encuentra detrás de una mesa de planchar ubicada en una esquina de la sala. Está planchando una camisa como si nada pasara.


IGNACIO (OFF)
¡En este momento quisiera matarte!


CAMILA (OFF)
¡¿Y por qué no lo haces?! ¡Así me evitas la agonía de tener que explicarte las cosas mil veces!

Se escucha un golpe seco y luego se produce un silencio.


LUCAS y GLORIA se miran y luego miran hacia la puerta. La puerta se abre.

CAMILA
¡Muérete Ignacio! ¡Muérete! ¡Esto que acabas de hacer nunca te lo voy a perdonar!

CAMILA, con un hilillo de sangre saliendo de su boca, sale de la habitación. Parada ante la puerta respira profundo y recupera la calma. Una lágrima empieza a recorrer su mejilla derecha y mira a GLORIA por un instante, luego mira a LUCAS, camina hacia él, le acaricia el pelo, le ofrece una sonrisa, le besa la frente.


CAMILA
Lucas, Lucas. Con tus juegos sólo evidencias que vas a ser aburrido, drogadicto y amargado...

LUCAS niega con la cabeza y CAMILA se limpia la lágrima que le baja por su mejilla, luego suelta un breve suspiro.


CAMILA
…cómo tu papá. Pero quédese tranquilo, eso suele atraer a algunas mujeres que, como yo, cometen errores, errores garrafales.

CAMILA le alborota el pelo a LUCAS y mira a GLORIA.


CAMILA
Gloria, me cuida muy bien a mi hijo, oyó.

GLORIA medio estupefacta asiente con un gesto de cabeza.


LUCAS
¿La voy a volver a ver?

CAMILA le acaricia el pelo, le sonríe y sale de la sala.


CAMILA
Lo que nunca se pierde son las esperanzas, o sino pregúntele a su papá.

LUCAS la sigue con la mirada, suelta los muñecos abruptamente y camina hasta la habitación de IGNACIO, entra en ella con cautela.


3. INT. HABITACION IGNACIO. MAÑANA

IGNACIO está en posición de suplica en el piso. Está llorando.


IGNACIO
Perdón Camila, perdón, no sé que me paso.

IGNACIO levanta la mirada y ve a LUCAS, se demora un rato en reconocerlo.


IGNACIO
Ah, es usted ¿ Y su mamá? ¿Dónde está?


LUCAS
Se fue.

IGNACIO suelta un breve suspiro y se levanta del piso, se limpia las lágrimas, camina hacia un estante donde coge una botella de Whisky, luego agarra un vaso de cristal sucio que está sobre una mesa de noche y lo llena de Whisky. Saca un paquete de cigarrillos de su abrigo, enciende un cigarrillo y se para ante la ventana.


LUCAS
¿Ella va volver?

IGNACIO sonríe tristemente, le da una calada al cigarrillo y lo arroja a cualquier parte. El cigarrillo cae al piso cerca de LUCAS.

LUCAS mira el cigarrillo y luego mira a IGNACIO. IGNACIO mira a LUCAS.


IGNACIO
Me fumo tres paquetes de cigarrillos diarios...


IGNACIO saca otro cigarrillo.


IGNACIO
Y ¿sabe porqué?...

IGNACIO se coloca el cigarrillo en la boca.


IGNACIO
Aprendí que se pierda o se gane en el amor siempre se debe tener un cigarrillo en la boca.

Se toma un sorbo de whisky.


IGNACIO
Estoy hecho mierda, Lucas… Lucas, le voy a decir una cosa, y por favor le pido que nunca se le olvide... óigame bien: Nunca, nunca le apueste a nada, aléjese de las mujeres y nunca se enamore. Vuélvase gay o algo así.

IGNACIO se dispone a encender el cigarrillo.


IGNACIO
Las mujeres son el Diablo.

IGNACIO enciende el cigarrillo y mira a LUCAS a los ojos. Despedaza el vaso con whisky en la pared y luego sale corriendo de la habitación.


IGNACIO (OFF)
¡Camila, por favor vuelve! ¡Te necesito!

LUCAS camina hacia la ventana y mira por esta. Por la ventana se ve a IGNACIO saliendo de la casa, desesperado.

Una mano toca a LUCAS en el hombro, LUCAS se da vuelta.

GLORIA está parada ante LUCAS y después de un rato en lo abraza. GLORIA sonríe con lastima.



CORTE A:




DANA Y LOS CIGARRILLOS

6. BIOGRAFÍA DE DANA

Nombre: Dana Wersocka
Edad: 25 años

Nacionalidad: Polaca


Dana es estudiante de segundo año de Biología. Estudia los anfibios y piensa graduarse con una tesis sobre las ranas. A los dieciocho años tuvo su primer beso, y todavía no sabe lo que es un orgasmo, pero no lo busca; cree que cada cosa tiene su momento. Cuando se pone a pensar en las razones de su aburrimiento sexual llega a la conclusión de que nunca tuvo una verdadera conexión con sus amantes, por apresurarse a esperar más de ellos. Es impulsiva y actúa sin pensar en las consecuencias: a los veinte años se mudó con un mecánico de treinta y ocho, al que conoció en el bar donde ella trabajaba como mesera. A los tres meses lo abandonó por gordo y calvo. Desde los dieciséis años trabaja, empezó como niñera, fue mesera, y ahora estudia gracias a que diseña tatuajes para un artista plástico reconocido.

Sufre de migrañas, es alérgica a la aspirina y, pese a la recomendación de los doctores, como desde los quince años sigue fumándose una cajetilla de mentolados por día. Es una persona muy fiestera, se siente totalmente apasionada con experimentar cosas nuevas y sensaciones indescriptibles. Le gusta Portishead, Massive attack, The Velvet Underground and Nico, The Smiths, etc.

Dana es una mujer extremadamente bonita. Tiene el cabello corto y rubio, ojos azules, tez blanca, labios pequeños, dientes muy blancos. Es de estatura baja (1.57 mts). Es delgada y de pequeños senos (que nunca cubre con brassier). Tiene un tatuaje en su hombro izquierdo: un obsceno Winnie the Pooh que ella misma diseñó.

Vive sola en un pequeño departamento en Varsovia desde los veinte años. Ve muy poco a sus padres (una vez al año), quienes viven en Lisboa desde que su padre, un prestigioso arquitecto, obtuvo en aquella ciudad un trabajo irrechazable.

FIN (AÑO 2004).

lunes, 30 de abril de 2007

DANA Y LOS CIGARRILLOS

Al final de todo, ella entornó los ojos, pero me ofreció
un cigarrillo.
Ignacio Wild

5. DANA

-¿No trajiste fotos? – dice un hombre muy grande, gordo, con canas y la nariz chata. -¿Para que viaja uno a otro país si no trae fotos?

- No sé, mi vida allá se complico. - Le responde Dana.

- Sí, pero al menos hubieras tenido la delicadeza de tomar alguna foto.- El hombre agita su puño en el aire y se impacienta. Suda frio.- ¡Quiero saber como se veía mi chica en la Argentina! ¿Es mucho pedir? Por ejemplo: ¿por qué tú pelo está más blanco?

- ¡Tuve que hacerlo!- responde Dana.- Ese chico, James, fue algo especial para mí. Nunca conocí a alguien más especial que él. Gracias a Dios que se me puso por delante un...

Esto no me va llevar a ninguna parte, debo centrarme en Dana. Si quiero saber en realidad lo que pueda ella estar haciendo en este momento, no debo inmiscuirme en mis relatos. Dana nunca se enamoro de mí. El mundo no gira en torno mío. Eso es lo que me decía mi padre: “Tomás, el mundo no gira alrededor tuyo”. Siempre quise creer que mi padre estaba equivocado, pero no, simplemente soy otro tipo más al que le brilla la nariz cuando está emocionado. A todos nos brilla la nariz, sí. Pienso en que: De verdad que es extraña la manera en que se embrollan las vidas de las personas y luego es más extraña la manera en que ese embrollo llega de nuevo a su fin.

DANA Y LOS CIGARRILLOS


Al final de todo, ella entornó los ojos, pero me ofreció un cigarrillo.

Ignacio Wild

DANA Y LOS CIGARRILLOS

Al final de todo, ella entornó los ojos, pero me ofreció un cigarrillo.
Ignacio Wild

4. LEJOS DE LA CHICA

09/19/2004 –15:00 h. Nunca odie tanto algo en mi vida como esa mancha de color marrón que llevo viendo cinco días en el techo. Cada día cambia de forma, un día es un país, otro día es Winnie the Pooh, otro día es un vietnamita en un inodoro, otro día es mi padre convaleciente en una cama, otro...; Quisiera no verla, pero, aunque intento, no puedo darme vuelta en la cama. Alguna vez, en una tercera cerveza, le dije a Dana: “Odio salir a caminar, odio a los chicos de mí edad que me odian, odio a las chicas de mi edad que también me odian, odio los días festivos, odio la gente que dice que odia todo, pero, lo que más odio en la vida, es quedarme despierto en la cama después de las cinco de la mañana. ¡Además, te confieso, odio esta ciudad en lo más profundo de mi ser! Buenos Aires huele a caca de perro”.


Ella en eso me dio la razón, pero yo proseguí: ”Vivo aquí desde los diez años, cuando mi padre –colombiano y alcohólico-, en medio de uno de sus delirios, quiso venir a buscar a mi madre a la Argentina. Naturalmente nunca la encontró, mi madre no era argentina, sino paraguaya. Nunca la conocí, excepto por fotos. Aparte de su acento, las paraguayas me gustan. Una vez tuve una relación tortuosa con una de ellas. Cuando caí en la cuenta que llevaba el mismo camino de mi padre me dejé crecer el bigote y entonces la chica paraguaya se hizo lesbiana; creo que creyó que me quería parecer a Freddy Mercury y quiso seguirme, ella quería ser Madonna. Mi padre murió años después de instalarse aquí en la Argentina -murió de una cirrosis crónica por combinar whisky con vino- y tuve acceso a su plata ahorrada. Actualmente no hago nada, salvo escribir biografías mías y arrojarlas por debajo de las puertas”. Naturalmente, y como ya me tenia acostumbrado, Dana no entendió un rosco.

09/20/2004 –10:20 h. Es un hospital lúgubre. La habitación es pequeña, sus paredes son grises y una raya verdusca la atraviesa casi toda. Pienso que eso es la vida, una raya verdusca que atraviesa casi toda una pared. Hace mucho calor y hace cinco días exactos que no suena el teléfono. Al parecer me muevo en un código secreto de cinco días.

14:33 h. Tras de muchas conclusiones tengo la teoría de que si adelgazo tal vez me crezca el pene. No me han dado de comer en seis días y, con esto, rompí por fin el archicódigo secreto de los cinco días.

Una enfermera entra en la habitación con una bandeja que lleva pollo al horno, calabaza, una sopa rara, flan, galletas de agua y un vaso con agua. Al parecer voy a comer.

09/21/2004 –12:15 h. Con los brazos agujereados como queso salgo del hospital después de siete días.

17:14 h. Salvo por una nota que encuentro en la nevera, no tengo la menor idea de donde se encuentra Dana. La nota dice: “James, quiero que te mejores. Quizás nos vemos pronto. Dana”.
Ahora caigo en cuenta que ella nunca me dijo Tomás, que siempre me llamó James.

20:25 h. A pesar de que el doctor me prohibió fumar nunca más, enciendo un cigarrillo. Recuerdo que una vez dijo mi padre: “En la guerra y en el amor siempre se debe tener un cigarrillo encendido en los labios”. Quizás él vivía en guerra y siempre estuvo enamorado porque el final de su vida se debió en parte al cigarrillo. De sus frases celebres esa es la que más me gusta.

DANA Y LOS CIGARRILLOS


Al final de todo, ella entornó los ojos, pero me ofreció un cigarrillo.


Ignacio Wild




domingo, 29 de abril de 2007

DANA Y LOS CIGARRILLOS

Al final de todo, ella entornó los ojos, pero me ofreció un cigarrillo.

Ignacio Wild


3. LA CHICA

“¿Dana, te puedo cortar los dedos uno por uno? Con mostaza saben riquísimos”. Sus frases favoritas en español se limitan a “Tengo jaqueca”, o “Soy alérgica a la aspirina”, por lo demás no es que entienda mucho, así que por eso me permito decirle ese tipo de cosas. Ella solo ríe y asiente desprendiendo diversos ruiditos de su boca. Algo parecido a una gata en celo. Eso me gusta. Imagino una Cat Fight entre la Coca Sarli y ella. Por supuesto, como tributo a todas esas tardes en las que mi gran ideal era pasarme todas las mañanas tumbado en la cama pensando en las tetas de la Sarli, la Sarli siempre será la ganadora. Dana es caso aparte.

Tiene el cabello corto y rubio, casi llegando al blanco. Tiene ojos azules que resaltan de su tez blanca, y en ocasiones brillan en la oscuridad. Sus labios son pequeños y encajan perfectamente con sus dientes blanquísimos y sus cigarrillos mentolados favoritos. Su estatura es baja comparada con el metro ochenta que mido yo. Sus senos son de talle treinta y cuatro y en ocasiones no utiliza brassier - me doy cuenta de esto porque sus pezones están en constante erección, quizás por el frío-. Es delgada tanto como yo. También, por lo que puedo deducir, por el tatuaje en su hombro izquierdo, es fanática de Winnie the Pooh.

Desde niño siempre odie a Winnie the Pooh. Tenía un sueño en el que Winnie the Pooh me perseguía torpemente con una sonrisa mientras me gritaba: “¡Me fumaré tu salchicha como un habano cubano!”. Al final del sueño esa sonrisa se convertía en algo así como en sopa de miel, zanahoria y jugo de fresa. Entonces me despertaba. Soy anti sopa y odio que me comparen con Mafalda. Odio a Mafalda.

*

Después de una noche, especialmente echada a perder, Dana me dijo que si caminábamos un poco. Al final, fui por mi campera, mi bufanda y accedí.

Todo el camino, veinte cuadras exactas, le hablé de lo cansado que estaba, que deberíamos parar la joda, que el cuerpo humano no está hecho para recibir tanto alcohol y drogas juntas, que lo recomendable es dormir ocho horas diarias. Que también sería bueno comer de vez en cuando. Pero ella simplemente me apretaba el brazo, me sonreía y me decía: “Hoy bailar también, James”. En realidad, yo quería pensar en otra cosa que no fuera Dana y lo difícil que es tratar de tragarse -con muchas cervezas encima y por impresionar a la chica- una bola de billar.

Le respondí: “Eso está bien Dana. Estoy hecho pedazos, la resaca me está matando, esta mañana vomité sangre, la mandíbula -de tanto abrirla- también me duele y, la verdad, estoy sin un centavo; pero bueno, viendo lo insaciable que sos y esa carita tuya, tus ojos, los cuales ya te dije los quiero sacar cuando yo atraviese mi estado más masoquista posible, no puedo negarme. Voy contigo hasta el fin del mundo. Así que vamos a bailar esta noche”. “Cool” me respondió y luego, como por inercia, añadió: “Antes pasar por una peluquería. Desde que venir a la Argentina me creció el pelo a borbotones”.

No sé de qué habla uno cuando uno habla de borbotones, pero le creo a Dana todo lo que ella me diga. Tal vez cuando uno viaja a otro país le crezca el pelo a borbotones.

Entramos en la primera peluquería que vimos después visitar otras treinta peluquerías más. En ninguna otra le coloreaban el pelo como ella lo quería, y en esa tampoco, pero por fin, le agradecí a Dios, dijo que ya no quería caminar. Lo primero que hizo fue sentarse en la silla y pedir que su pelo fuera más corto y de un color más blanco. Al final también me convenció de que también llevara el pelo más corto y más negro. Pensé: “Soy Tomás, el hombre cuyo pelo parece una peluca”.

*

A Dana le gusta The velvet underground and Nico y el café. A mí me gusta el café y también The velvet underground and Nico. Por hacerme el inteligente le dije: “Lou Reed, as single is bad!” –La verdad Lou reed como solista apesta, pero me vale un coño-. Ella me respondió encogiéndose de hombros: “I don’t care”.

Buena respuesta, es como una señal. Supongo que a ella no le importa nada, y por eso vinimos a tomar café en un sitio llamado El inmaculado, que no sé porqué se llama El inmaculado porque la verdad este sitio no tiene nada de inmaculado. La pintura de las paredes se cae a pedazos en las mesas de madera que están roídas por quien sabe qué - me imagino que tal vez por una rata gigante que se llama Splinter-, los meseros no llevan uniforme, pero uno de ellos sí que lleva una camiseta con un logo que dice “Johnny Ramone is death” -nadie se lo discute-, y por lo general parece que nunca hubieran hecho la limpieza. Supongo que el dueño del lugar sí es bastante inmaculado, o quizás su apellido sea Inmaculado y, a juzgar por el sitio del que es dueño, es cómplice de algún asesinato.

*

Mis sospechas de que en este sitio hubo un asesinato aumentan cuando nos traen el café. El café sabe a todo menos a café y Dana, de inmediato, quiere vomitar. Yo también quiero vomitar.

-¿Dana?- le digo.
-What?- me responde.
-Sabes Dana. Alguna vez escuché una frase que decía: “Al que vomita Dios le ayuda”. Dios ayuda por todo, y francamente me pregunto por qué no creo en él. Tal vez si creyera en él todo estaría mejor, ahora todo está más o menos por la mitad. Aunque no tengo muy claro qué es lo que es “está por la mitad”. Mi padre solía decir todo el tiempo, cuando bebía vino con sus amigos y llegaba a casa como una cuba: si realmente hubiera roto la crisma de tu mamá cuando se fue en lugar de estar fantaseando con la idea de cómo hubiera sido romperle la crisma a tu mamá cuando se fue. Al menos entonces todo estaría bien jodido de verdad. Ahora todo está solo por la mitad.”- le tomo una mano- ¿Qué crees que es la mitad, Dana?
-I don’t not James. No te entender muy bien. ¿Decir algo de un body partido a la mitad?- me responde.
-No, nada partido a la mitad. Si así fuere, el único cuerpo a la mitad sería el tuyo- le digo.
-Creo voy a vomitar- me responde.

-De acuerdo- le respondo.

Se levanta de la silla y, rápidamente, corre hacia los toilettes. Yo la sigo de cerca y allí, en el toilette, vaciamos esta vida y la otra en el inodoro. Mientras ella vomita, la escucho gritar constantemente en español a través de la pared que nos separa: “¡Todo es una mierda, la puta que te parió!”. Suele suceder que cuando uno está aprendiendo un idioma extraño siempre se aprende primero las malas palabras. Yo miro mí vomito, es sangre de nuevo; nunca en mi vida había vomitado sangre, salvo un día en que en un partido de fútbol me pegaron en la cara con la pelota y yo ni siquiera jugaba, solo era un simple espectador. Pero por la nariz sí que he sangrado desde chico. En la escuela siempre manchaba las hojas donde escribía y entonces las hermanas Mercedarias creían que me agarraba a golpes con mis compañeras. En ese tiempo odiaba a las niñas; hoy, secretamente, sigo haciéndolo. Pero, me dejo contagiar del espíritu de Dana y también grito en ingles: “I love George Bush!”.

sábado, 28 de abril de 2007

DANA Y LOS CIGARRILLOS

Al final de todo, ella entornó los ojos, pero me
ofreció
un cigarrillo.
Ignacio Wild

2. YO, TOMÁS

Hace tiempo dejé de creer en las personas. Hace tiempo dejé de creer en mí. Hace tiempo dejé de creer en la lluvia, y hace tiempo dejé de creer en el regocijo que brinda la oscuridad. De hecho, hace tiempo dejé de creer que hay que creer. Pero, a veces pasa que una sola persona, de carne y hueso e insignificante, te cambia el mundo de un tirón. Suele suceder con mucha frecuencia, o eso al menos es lo que me decía mi padre cuando llegaba a la casa después de trabajar y entonces se colocaba a observar las fotos en donde, supuestamente, alguna vez estuvo mi madre, antes de irse para no volver nunca más, al lado de un avestruz. Él decia:

“Tomás, esto suele suceder todo el tiempo y no puedes escapar. Y te das cuenta porque empiezas a ver a la molesta, flatulenta y gorda señora que está sentada al lado tuyo en el colectivo, y que uno quiere estrangular a toda costa, como simplemente la señora que está sentada al lado tuyo en el colectivo, y entonces le sonríes. Te das cuenta porque tal vez piensas que quizás si te tiras por la ventana puedas volar como superman. Lo digo en serio. Yo me tire por la ventana, y lo único que obtuve fue una fractura de cuatro grados en el pie izquierdo y no poder jugar al fútbol nunca más como un diez”.

Eso es verdad. Mi padre nunca fue un diez. En la escuela nunca lo ascendieron de otra posición que no fuera ser arquero, y entonces compuso una frase que solía repetir todo el tiempo:

“Sepan, arqueros de todo el mundo, les deseo la muerte, lenta y lo más dolorosamente posible”.

Yo creo ciegamente en esa frase, pero, aunque sé que si mi padre se hubiera propuesto verdaderamente jugar como un diez, nunca lo hubiera logrado. ¿Saben? Justamente, en este momento, me doy cuenta que Dana le dio un giro de ciento ochenta grados a mi vida. Ahora fumo cigarrillos suaves que dejan mi aliento fresco, me erizo el pelo con gel y solo uso camisetas con un estampado de tres por cuatro que dice “I hate the world, because is so stupid”. Dana se ríe. Me encanta su sonrisa.

“¡Oh, Dana, oh, Dana, sweet Dana, oh, Dana... oh, happy day!”.

*

Llevo un sable Jedi y me considero un mercenario. Eso es lo que digo siempre que salgo de casa y por alguna extraña razón algún policía, con un parche en el ojo, me dice:

“¿Chico, eres mayor de edad? No puedes beber cerveza, cantar, y luego tirar la botella por los aires. Puedes lastimar a alguien”.

De chico quería ser un cantante que entornara los ojos. A medida que crecí ya no me importó ser un cantante. A medida que crecí, solo me importó saber entornar los ojos y simular que cantaba. Cantaba karaoke. Una vez tuve una banda musical, se llamaba No nos importa nada, naturalmente, yo era el único integrante; nadie quería ser parte de una banda musical en la cual su única filosofía precisamente no era hacer canciones, sino saber entornar los ojos en el escenario. En mi único concierto me rompieron la cabeza con una lata de cerveza. Esa fue la única cerveza que bebí esa noche.

DANA Y LOS CIGARRILLOS

Al final de todo, ella entornó los ojos, pero me
ofreció un cigarrillo
.
Ignacio Wild.

1. LOS CIGARRILLOS

Un paquete de cigarrillos y una zipo antiguo que me regaló mi padre antes de morir siempre me acompañan donde vaya. "Hijo, este encendedor era de mi abuelo- dijo cuando aún agonizaba y su saliva volaba por la habitación, mientras yo tenía la cara empapada y, como era verano, sudaba a chorros.- lo obtuvo cuando aún era un chico, y me lo regaló cuando partió a la guerra, una guerra que no era suya". Nunca supe en qué guerra luchó mi tatarabuelo, pero alguna vez me imaginé que quizás fue en Vietnam. En mi top five de películas favoritas la primera siempre fue Full Metal Jacket.

*

Ella viene de Polonia. No conozco Polonia, pero supongo que la gente allá es bonita. Ella seguro es bonita. En las fotos que envió, vía mail, su rostro siempre estaba detrás de los brazos regordetes de un hombre muy grande, con canas y la nariz chata. Nunca pregunté quién era ese hombre. Yo decidí creer que era su novio. Las mujeres bonitas siempre tienen novios gordos, canas y la nariz chata.

Tengo que comprar cigarrillos. Ese es uno de mis momentos favoritos del día. A pocas personas les he contado que tanta espera siempre me termina matando.

Miro por el rabillo del ojo a un hombre que está al lado mío. Es bastante grande, gordo, y lleva silla de ruedas. Todo este mundo está lleno de hombres gordos. El hombre dice:"Esto no puede ser". Yo digo que lo que no puede ser es que un hombre tan grande y gordo quepa en esa silla de ruedas. Un poco después vuelve a decir el hombre:"la extraño mucho." y luego llora. Yo hace mucho que no lloro y no extraño a mucha gente. De chico quería llevar, como en Full Metal Jacket, un casco de guerra que dijera BORN TO KILL, y una cámara fotográfica colgada al cuello. Nunca tuve una cámara, y en lo demás tampoco un casco de guerra. Eso sí que lo extraño.

Recuerdo que en este mismo aeropuerto despedí a varios de mis amigos. Uno por uno se fueron yendo. Estaban aburridos del mate decían, y no los culpo. Tampoco los extraño, pero en esa ocasión sí que llore. Quisiera pensar que lloraba por el humo del cigarrillo, pero no. Cuando ellos se fueron sé que algo murió en mí, no sé qué. Nunca conocí a mi madre, pero seguro que de todo esto hubiera dicho: "Hijo, cambia esa cara, parece que algo murió en ti". A mi padre si lo conocí pero nunca dijo nada. En una ocasión sí que recibí un comentario, yo estaba escuchando Girlfriend in a coma de The Smiths a todo volumen y una chica se me acercó y me dijo:"Esa música es de viejos, yo llevo coloreado el pelo de rojo, algo murió en ti". Anteriormente conocí a muchas chicas con el pelo rojo que siempre me dijeron que yo era viejo. Considero que no soy viejo, no soy joven, no soy nada. Solo soy alguien que espera mujeres bonitas que vienen del extranjero, fuma cigarrillos y tiene una zipo que era de su tatarabuelo. Eso sí que lo hago bien.

En su último mail ella decía que vendría de pelo corto y que fumaba como loca. Creí que con eso bastaría, pero ahora me doy cuenta que no, que quizás le debí pedir otra indicación. Todas las mujeres extranjeras que salen de migración llevan el pelo corto y todas tienen cara de que fuman como locas. No llevo un letrero con su nombre porque nunca lo supe. Varias veces se lo pregunté. Ella me lo dijo, pero yo estaba demasiado concentrado mirando otras cosas. Tengo una gran colección de videos y fotos porno en mi computadora.

Le pregunto a todas las chicas extranjeras que veo:“ Where are you from?” y varias de ellas me responden: “What?”. Mi inglés es malo, pero les digo mi nombre. Eso no sirve de nada porque recuerdo que a la chica nunca le dije mi verdadero nombre. “eh, yo soy... este...” “What?”. Al final una de las chicas sí que me responde: “¿Eres James?”. Sí, soy James, ahora recuerdo que tal vez dije ese nombre. Ella me sonríe, me dice en español que se llama Dana Wersocka, y que está encantada de conocerme. Yo también me siento encantado de conocerle, de verdad que es bonita. Quizás es el rostro más bonito que yo haya visto. “Eres muy bonita. Estoy encantado de conocerte. Mi verdadero nombre es Tomás Wild ¿Así que fumas como loca?”.

Caminamos hacia la salida del aeropuerto y ella lleva varías maletas; al parecer muy pesadas porque se queja mucho. Yo soy alérgico a cargar cosas pesadas, así que no le ayudo, ni tampoco le digo que existen personas que por tres pesos te cargan las maletas.

-¿Sabes Dana?- le digo.
-¿Qué?- me responde.
-¿Nunca te ha pasado que cuando conoces a alguien encantador de repente te dan ganas de sacarle los ojos con una cuchara?
-I don’t understand.

-No, nada. Dije una estupidez.

jueves, 21 de diciembre de 2006

TERESA Y LORENA

Acelero hasta el fondo. Pasó un semáforo en rojo. No miro por el retrovisor ¿Para qué? Sé que nos están siguiendo.

- ¿Estás segura que puedes manejar?
- Sí ¿Cómo voy?
- Bien, aunque ya te montaste varias veces al andén.

Mis manos tiemblan. Le doy una calada a un cigarrillo que tengo entre mis dedos mirando mis ojos por el espejo retrovisor y luego más allá, en el fondo, el carro que nos sigue. Teresa me quita el cigarrillo de los labios.

- ¿Van muy atrás?
- Creo que sí, sólo veo mis ojos.
- Yo siempre veo tus ojos.

El cigarrillo ahora está en mis labios y necesito botar las cenizas. Abro la ventanilla. El viento se cuela y deshace el cigarrillo. Las cenizas se desparraman por todo mi cuello. Algo me quema. No importa. Tiro el filtro a la calle. Cierro la ventanilla. Acelero hasta el fondo. Enciendo otro cigarrillo. Las luces deformes de la noche son bonitas.

¡TRATRATRA, RAANNNNGGGGG!

Creo que me monté en otro andén. O sólo las ruedas pisaron algo. Un animal muerto. Una ilusión muerta. Más muertos para la noche. Para la nostalgia. Para el olvido.

- Vas muy rápido.
- Tenemos que escapar.
- Ya no estoy tan segura. Estoy cansada.

Vuelvo a recibir el cigarrillo tras varias caladas que dejaron la punta del filtro babeada y con un sabor agridulce: Es la melancolía que viene y que hasta por la mañana no desaparecerá con una nota escrita a mano diciendo: Te conozco chica, te hago falta, no serías nada sin mí, por eso me llamas a tardes horas de la noche o cuando se te antoja, así que hasta mañana o hasta ahora, nos estamos hablando chica, sabes donde encontrarme. Yo siempre estoy ahí cuando no estoy contigo, lo sabes ¿Eh?

Quiero dormir. Mi cuerpo no es otra cosa que estática... ¿Tengo miedo? Siempre viene el miedo, el miedo de que me guste de una vez por todo éste exterior maldito y que revivan las ilusiones que maté hace un buen tiempo. Eso no estaría bien. ¿Qué sería de Teresa si eso pasara?

¡RAANGGGGGGG!

Ahora viene otro semáforo en rojo. No puedo detenerme. No nos pueden alcanzar. Estaría mal ¿Por qué nos están siguiendo? AH SÍ, MATAMOS A UNA PERSONA.

- Matamos es paseo, no debes echarte la culpa. Tú no hiciste nada.
- Tú y yo estamos juntas en todo.
- No somos Batman y Robin.
- Es lo que siempre me dijiste... alguna veces pienso que siempre quisiste dejarme de lado.
- Nunca. Yo te quise mucho.
- Como dice el dicho: El amor es eterno mientras dura. Sé que en algún momento dejaste de quererme.
- ¡CUIDADO!
- ¿Qué?

¡SHINNNNNNNNN! ¡PRAFFFFFF! ¡SHINNNNNNN! ¡PRAF, PRAF, PRAF, PRAFF! ¡PAF!

I had seven faces Thought I now which one to wear But I'm sick of spending these lonely nights Training myself not to care The subway is a porno The pavements they are a mess I know you've supported me for a long time Somehow I'm not impressed But…

- Apaga el radio, esa canción me deprime.
- Si pudiera lo apagaría. Lo prendiste tú.
- Sí, pero no me gusta la música tan triste.
- Lo sé.
- Me duele la cabeza, como si parte de mi cerebro faltara ¿Qué pasó?
- Chocamos y volcamos. Gran parte de tu cabeza quedo esparcida por el pavimento.
- No te veo ¿Dónde estás?
- En el espejo retrovisor ¿Dónde más?
- Aquí, a mi lado.
- Teresa sabes que eso no puede ser.
- Lo sé. Estás muerta.
- Bien dicho. Ahora tú también vas a morir.

Acomodo el retrovisor con mi mano ensangrentada. Me miras a los ojos. Te miro a los ojos: Dos ventanas oscuras por donde veías pasar la vida. Siempre usaste delineador negro y eras hermosa. Hermosa como yo.

- Eres muy hermosa Teresa. Siempre lo serás.
- Tú que sabes, me abandonaste al igual que la loca de mamá y el pervertido de… papá.
- También era mi papá, no lo olvides.
- Como olvidarlo, eras mi hermana favorita, siempre me estabas protegiendo de papá.
- Lo sé, era tu única hermana.
- Lorena ¿Por qué lo hiciste?
- Ya lo sabes, leíste la nota que dejé para ti en la mesa del comedor, al lado de las fotos que tomé para ti, al lado de mi cuerpo.
- Que lindas quedaron esas fotos.
- Gracias, eras una buena modelo.
- Es porque estaba dormida.

The subway she is a porno The pavements they are a mess I know you've supported me for a long time Somehow I'm not impressed

- Por favor, apaga el radio y déjame dormir.

- Yo también tengo sueño.
- Vas a morir.
- Lo sé.
- Adiós Teresa.

- Adiós Lorena.

FIN (AÑO 2003).

miércoles, 20 de diciembre de 2006

TOMÁS, FUERA DE LA FIESTA

La fiesta está en otro lugar, pero no sé si quiero la fiesta. En mi estado todo me da igual.

Cuando mañana me despierte, con resaca a bordo, no voy acordarme de nada; y por eso soy feliz.

La felicidad es la tristeza disfrazada porque cuando me despierto al otro día, por alguna razón, siempre me duele la cabeza.

Como cuando era niño y siempre andaba jugando esos juegos que se solían jugar con mis primos y otros niños del barrio. Y al final se terminaban y tenía la seguridad que había sido timado porque ¿Y la diversión? Entonces al final más triste me sentía.

Aunque la tristeza no era del todo completa porque luego me decía, con el pecho en alto, los pulmones llenos de aire, los puños cerrados, una sonrisa en la boca y mirando de reojo a Natalia Gallego, la chica más bonita de la cuadra, que justo antes de jugar me sonrío: “A la próxima será”.

Y venía el gran suspiro de felicidad.
Y todo era esperanza.
Y todo era verde.
Y todo era blanco.
Y las palomas eran bonitas.
Y Natalia Gallego era la más bonita.

Que inocente era ese tiempo, y que inocente y corrompido es el tiempo ahora. Sí, la fiesta está en otro lugar, pero no sé si quiero la fiesta.

- ¿Jugamos al escondidijo? - Preguntaba Álvaro, mi primo dos años mayor que yo.

Y toda la patota de la cuadra Jorge Iván, Johnny, Yarley (Hermana de Johnny), Mónica, Paula, Natalia Gallego, Sandra (la muda), Alejandra, Manuel (mi otro primo), Mosco, Mico, el primo de Mico, Pepe, otros sin nombre y yo, lo jugábamos. Pero no todos disfrutaban: los más grandes y los más bonitos – Álvaro, Manuel, Johnny y Mosco- siempre se acaparaban todo el regocijo. Las chicas bonitas – Natalia Gallego, Mónica y la muda- siempre les guiñaban un ojo y les indicaban donde se iban a esconder, y claro, esos escondidijos eran de los más rebuscados; ni sus madres los encontraban cuando horas más tarde los llamaban a comer y los amenazaban con atizarlos a correazos por el lado de la hebilla. Y en esos escondidijos se daban besos con lengua y se magreaban. Y DESPUÉS NOS LO RESTREGABAN EN NUESTRAS CARAS DE PERDEDORES.

- Me besé con Mónica.- decía Álvaro.
- La muda me dejó tocarle las tetas.- decía Johnny.

Y después ya no se jugó más al escondidijo. Conocimos la cerveza, el vino, el ron, etc. Y aquí estamos unos años después.

Estoy cansado. Mis pies me duelen porque creo que ya me alejé bastante de donde estaba ¿Dónde era, en una fiesta?

Sí, estaba en una fiesta y ahora me acuerdo que fui por cerveza para una amiga ¿Amparo? ¿Paula? ¿Teresa? O ¿Fue por un amigo? ¿Pedro? ¿Carlos? ¿Walter? ¿El tipo con el que hable sobre Chasing Amy, mi película favorita? ¿Por qué resulté caminando fuera de la fiesta?

La fiesta está en otro lugar, pero no sé si quiero la fiesta.

Camino y camino y estoy tan cansado. Veo un muro donde puedo descansar un momento. Y me siento. Caigo de espaldas al pasto. Después de todo bebí para quedarme dormido.

Mis parpados se cierran o bueno, al menos eso es lo que parece.

viernes, 15 de diciembre de 2006

TERESA, EN LA FIESTA

¡CAIGO EN UN POZO, ESTO YA LO CONOZCO, CAIGO EN UN POZO, NO PUEDO HABLAR CON OTRO, CAIGO EN UN POZO, ME ESTOY SINTIENDO SOLO, CAIGO EN UN POZO, ME ESTOY VOLVIENDO LOCO! Es lo que canta la multitud desaforada y con ansias de un suicidio individual o un ¿suicidio colectivo? Ellos quisieran imitar la suerte del cantante de Flema “Riqui Espinosa” y tirarse, así como lo hizo él, por el balcón. Pero en esta fiesta no hay balcones. Volar sólo en sueños, es mi predica. Volar sólo con drogas, es lo que aplico.

¡CAIGO EN UN POZO, MIS OJOS ESTÁN ROJOS, CAIGO EN UN POZO, ME ESTOY SINTIENDO SOLO, CAIGO EN UN POZO, ME ESTOY VOLVIENDO LOCO! Y estoy loca, estoy en la luna. Las pastillas, los dos nuevos porros, los porros en casa de Lorena hacen que no me quiera mover de este sitio. Y no sé que sitio precisamente. Todo da tantas vueltas. Todo es difuso. Todo es caos. Todo es tan hermoso.

¡CAIGO EN UN POZO, ME ESTOY SINTIENDO SOLO, CAIGO EN UN POZO, ME ESTOY VOLVIENDO LOCO! ¿Por qué estoy sola? ¿Por qué terminé aquí? Esas son las eternas preguntas. Yo soy la chica de las eternas preguntas; ese fue el apodo que en mis en tardes de niñez y adolescencia me gane a pulso, y digo a pulso literalmente.

- ¿Papá eso es su pajarito?- preguntaba.
- Sí Teresa, aunque se le puede llamar de muchas formas: Pene, Pipi, Picha, Pija, Polla, Palo, Falo, Chimbo, Tomín, Verga, El cabezón, El mechudo, El tuerto, Cíclope, La Santísima Trinidad, Rodrigo. Yo prefiero que le digas Rodrigo.
- Aah.- decía yo con la boca abierta.

¡CAIGO EN UN POZO, MIS OJOS ESTÁN ROJOS, CAIGO EN UN POZO, ME ESTOY SINTIENDO SOLO! ¿Por qué estoy sola? me pregunto en voz alta ¿Por qué terminé aquí? Me pregunto en voz baja.

-Vamos Teresa no estás sola.- me dice una voz. Es la voz de Lorena.

PERO NO VEO A LORENA.


Veo una mancha negra, una nada ¿Por qué siento que me muevo y mis pies dan tumbos? Mis pies, son tan hermosos.

¡PAFF!

- Vamos Teresa, no es el momento para que te des contra las paredes.- de nuevo dice Lorena.
- ¿Cuál pared?- pregunto.
- Esa que tienes en tus narices y que estás manchando de sangre.
- Sangre, siempre sangro. Las paredes son mis amigas.

¡TRA TRAA TRAAA!

- Vamos Teresa, no es el momento para esto.
- ¿No es momento para qué?
- Para esto Teresa.

Vuelvo a ver los colores. Siento algo húmedo en la espalda ¿Mi sangre? no estoy segura.

Ahora los colores forman la silueta de Lorena que me mira. Es tan hermosa. Sus pecas. Sus ojos negros. Su pelo. Su mal humor. ¿Está de mal humor? No, no puede ser. Ella nunca estuvo de mal humor conmigo. Yo siempre me comporté divinamente con ella. Ella siempre se comportó divinamente conmigo.

VAMOS TERESA, LEVÁNTATE DE ESE PUTO CHARCO DE CERVEZA DE UNA PUTA VEZ, TENEMOS QUE SALIR RÁPIDO DE ESTE PUTO LUGAR.

- ¿Por qué?
- Porque maté a alguien.
- Eso siempre me lo dijiste. Mataste tus ilusiones.
- Ahora es distinto. Maté a una persona.
- Mierda.
- Eso digo.

martes, 12 de diciembre de 2006

UN INVITADO DE LA FIESTA

Ella se levanta del piso. Agarra una botella de cerveza. Camina hacia la gorda. Le atiza un buen golpe en la cabeza. La botella se rompe y la gorda cae desparramada en el piso. Empieza a sangrar. Ella, la violenta, le da una buena patada, luego otra y otra. Salta sobre la gorda, dos, tres, cuatro veces. La escupe. La escupe. La escupe. Le arranca los piercing de las orejas, de la nariz, del ombligo. Le clava la botella rota en el cuello. Y luego, sin más, se va.

Todos nosotros nos miramos unos a otros. No entendemos nada. Todo fue tan rápido. Uno de los tipos que están a mi lado pregunta rascándose la cabeza.

- ¿Cat fight?

Yo le doy un sorbo a mí botella de cerveza mezclada con un poco de ron y para variar vino tinto, el blanco no me gusta. Me limpio la boca.

- Sí, loco. Acabamos de ver una cat fight. Y sin pagar. Y lo mejor de todo es que triunfó la belleza.- le digo dándole una pitada al porro que alguien, no sé quien, me pasó.
- Sí, está rebuena.- Dice otro.

- Sí, es hermosa, literalmente.- digo para mí y entonces, viendo como la sangre de la gorda chorrea por el piso, sonrío.

lunes, 11 de diciembre de 2006

LORENA, EN LA PISTA DE BAILE

En la pista de baile veo a Pedro con su cara de niño desprotegido. Me dan ganas de abrazarlo.

- Aguante Flema.- Me dice Pedro con su acento raro.
- Sí, aguante Flema.- Le digo.
- Ejtoy que no entiendo naá. Ejtoy para atrá. Ejtuvimó en un bar toda la tarde y luego nó bajamó una botesha de Fernet con Coca Tomás y sho anté de venir y ahora lá birrá con ron. Lá cosá que pintan, cualquiera. Ah, también fumamó. Somó cualquiera. Cualquiera. ¿No me regalá un cigarrisho? El Tomás me ló chorío. Tomás borracho ej cualquiera.

Le doy el cigarrillo. Se lo enciendo. La gente bailando me empuja. Me gusta. Me gusta el Punk cuando se trata de chocarse contra cuerpos desconocidos y llenos de sudor.

- Tomás me hizo shamar a Diana y no sabía que hablarle.- dice Pedro.
- Ah, eso no me lo contó ahorita que hablé con él. ¿Hasta cuando va a seguir con eso?
- Sí, ejo. Yo le dije a Diana al teléfono “Ey que onda, que pajá por tu cabeza” y no sabia que má decirle. Sho le hacia señá a Tomás para que me dijera que decirle, pero él no me entendía así que sho seguí con lo míjmo “Ey que onda, que paá por tu cabeza” y esha no me entendía. Hajta que Tomás me quitó el teléfono y le hablo.
- ¿Y qué le dijo?
- Nada, que sho le había quitado el teléfono y la shamé.
- Ahí está pintado Tomás.
- Sí, ej cualquiera. Ahora no sé donde anda. Dejde que entrámo a la fiejta no sé que se hizo. Tiene mi shavé.
- Él estaba conmigo pero se fue y no volvió.
- ¡Ja! A ese le pinta caminar. Debe ejtar caminado por ahí. Ahora me toca bujcarlo. Siempre me lo encuentro en cualquiera. Debe ejtar en cualquiera.
- Sí.
- Teresa, voy a bujcarlo. Hablamó má tarde.
- Lorena.
- ¿Qué?
- Soy Lorena.
- Ah sí, eso. Chau, nó vemó.


Veo a Pedro alejarse y luego me veo bailar con los pies escuetos en semicírculos y de vez en cuando en el aire chocándome, pogueando, contra una gorda. Una gorda cariñosa que en el pasado fue mi amiga. Ahora ella me da un buen golpe que me quita el aire y las ganas de todo lo que tal vez pueda desear de está fiesta, del mundo.


Aterrizo en el piso y mis rodillas, junto a mis brazos que se apoyan para no darme de bruces contra otros pies que saltan, me duelen. Voy a matar a la gorda es lo que pienso mientras ya sentada en el piso, de la manera más incomoda y recuperando el aire, la miro. Se ve feliz, pero yo infeliz, y no lo puedo soportar porque si soy infeliz tiene que ser por mi propia cuenta, así que: VOY A MATAR A LA GORDA.

miércoles, 6 de diciembre de 2006

LORENA, EN LA FIESTA

- Un Exnovio me regaló la otra vez unos frenos de ortodoncia.- le digo a un tipo que se acercó para que habláramos ¿Hablar de qué? Quiere que me vaya con él a la cama, y lo sé porque no sabe disimular. Él está a mi derecha.
- ¿Frenos de ortodoncia? Que regalo tan gracioso.- dice el tipo de la izquierda con un tarro de agua en la mano, medio enano, pelo largo que tapa sus entradas de calvo, un cigarrillo sin encender en su boca y que se me presentó diciéndome: “Hola, soy Jairo”. Éste, antes del tipo de la derecha, luego de presentárseme, me dijo que yo era tan hermosa, pero tan hermosa que le daba ganas que se lo chupara en el baño. Le dije que no, que no lo chupo en los baños y que de hecho no lo chupo porque sí.
- Los novios por lo general nunca saben dar regalos, nunca saben nada de nada, no saben follar.- dice el tipo de la derecha. Recién me doy cuenta que es mujer: tiene tetas chiquitas, pero al parecer lleva una faja porque sólo las ves si te detienes a observarla con atención.

Yo no suelo observar con atención a nadie salvo que me interese. A Teresa la observo siempre. Su expresión con los ojos cerrados es de niña remilgada. Recuerdo también que me pasaba horas enteras observando a mi hermana. Tenia ojos achinados y reflejaban una ligera tristeza que me conmovía hasta casi ser felicidad. Tenía el pelo negro como la desolación que hay en mí. La observaba entera, vestida, desnuda, sonriendo y llorando. Le tomaba muchas fotografías al igual que hago con Teresa cuando está dormida. Quería mucho a mi hermana y quiero mucho a Teresa.

- La polla de mis Exnovios no me hicieron ni escalofríos. Creo que fue una de las principales causas del porque me volví lesbiana- le dice la lesbiana al tipo de la izquierda ¿Cómo se llamaba, Jairo?
- La polla sólo es una cosa ahí larga que vomita cada vez que se excita.- digo por decir algo. Esta conversación se me hace demasiado aburrida.
- Eso demuestra que el hombre no es inteligente, piensa con la polla. Y la polla sólo tiene un ojo, alguien inteligente debe tener los dos ojos. ¿Acaso el cíclope era inteligente?- la lesbiana.
- No tienes polla, no follas. Follar es penetración.- dice Jairo humedeciéndose los labios con agua del tarro.
- No tengo polla, pero tengo un hueco que chupa información, la trabaja y luego se la guarda si quiere. - la lesbiana.
- Aunque los frenos de ortodoncia que me regaló mi Ex me gustaron. – Digo encendiéndome otro cigarrillo.- Aún uso esos frenos cuando me siento bien; cuando ya no es de día sino la noche y entonces me dan ganas de salir. Los tengo en los bolsillos.
- Muéstralos. – la lesbiana.
- No. Son sólo para mí, no se comparten con nadie.- digo sumida en un bostezo.- La fiesta no viene nada mal.
- Sí, no está nada mal. Hay mujeres hermosas como tu. Para mí eso basta.- dice Jairo encendiéndose por fin el cigarrillo.
- Sí, afortunadamente existen personas como yo.- digo.

- ¿Me lo chupas en el baño?- es lo que le oigo decir a Jairo a la lesbiana mientras yo le doy una bocanada al cigarrillo y dejo una estela de humo tras de mí al separarme de la pared y caminar hacia la pista de baile.

martes, 5 de diciembre de 2006

JAIRO, EN LA FIESTA.

¿Por qué me enamoro de cada mujer que veo? Y ¿Por qué estas mujeres no están a mi alcance y me destrozan el corazón sin hacer el mínimo esfuerzo?

Pues porque soy un ser insignificante, medio enano, con grandes entradas en la cabeza que delatan una próxima calvicie que, desesperadamente y sin éxito, el pelo largo trata de cubrir, y que, además de muchos otros defectos que no vienen a colación, también escribe chistes tontos para una pagina en Internet llamada ASCO que, sencillamente, ES UN ASCO.

Pero y ¿La segunda pregunta?

La respuesta es sencilla:

¡Estoy desesperado!

¡Llevo años sin tener un polvo y sencillamente me niego a pagar una prostituta!

A todas las veo hermosas, incluso a la gorda aquella que está en el pogo derribando a sus análogos punkys como un puñado de bolos: Su cresta roja en la cabeza me enloquece y estoy seguro que con esos piercing en sus labios, nariz, orejas, ojos y ombligo fusiforme podría inventarme algún jueguito interesante y hasta podría entretenerme un rato jugando al fútbol con sus grandes glándulas mamarias. Pero, aunque quizás más tarde lo intente con ella cuando esté más drogada y simplemente su voluntad se vaya al carajo, prefiero más a la chica de pelo negro brillante, con ojos ¿negros? – es difícil distinguir los colores con estás luces neón-, pecas en los hombros, tetas grandes y hermosa que está en apoyada en la pared del fondo devorando su cigarrillo con la furia de una gata en celo cuidando de su camada; Tal vez devore otras cosas, tiene cara de que sí.

Y sí ¿Por qué no intentarlo con ella? Está sola. Además intentarlo con una chica así de hermosa y con cara de que todo le importa una mierda es menos vergonzoso si uno fracasa, una chica así no recuerda nunca a los que están por debajo, una chica así sólo recuerda a sus equivalentes, una chica así, obvio, simplemente nada le importa. Ni una polla desconocida dentro de su húmedo coñito.


Si fracaso, en fin, coño es coño. A por la gorda.

lunes, 4 de diciembre de 2006

LORENA, EN LA FIESTA

¡NO VA MÁS, BASTA YA, NO SOPORTO LA ESCUELA, DÍAS ABURRIDOS, PRISIONEROS! La multitud silueteada por las luces estroboscopias canta a todo pulmón esa canción de Flema. Bailan al unísono en voces ahogadas, furibundas y llenas de ironía. ¡TE DIRE QUE HACER, HOY VAMOS A ENLOQUECER, NO SOPORTO AUTISTAS COMO AYER, ESCUPIREMOS AL DIRECTOR, MEAREMOS AL CELADOR, INCENDIAREMOS TODAS LAS AULAS! Es una fiesta punk y estoy mareada.
EL PUNK Y YO A VECES NO LA VAMOS, ESO ES LO QUE PASA.


- La corriente es otra cosa y lleva a otra parte. El refrán: “cuando el rió suena piedras lleva” es ficción.- dice Tomás mientras estira torpemente su mano para apoyarse en la pared. Está totalmente borracho y sin disimular no aparta la mirada de mi ungido escote. Sí, sé que le gustan mis tetas. Todos los hombres son iguales, él no es la excepción aunque sea mi amigo.

Me enciendo un cigarrillo.

-Es diferente: El fin de semana no puede ser problema porque sigo con lo mió y una noche es una noche de más, que no es más de eso.- digo después de una bocanada a mi cigarrillo y ver que el humo formó un pequeño circulo alrededor de mis ojos y luego se desintegró en el aire.- Ese dicho no se aliviana hasta que digo: “Mi promesa sigue en pie, llevo meses sin salir de día y hasta noto que me han crecido los colmillos”.
- Bah, eso quisieras.- dice Tomás sacándose también un cigarrillo y resbalando un poco por la pared hasta volver a apoyar su mano, esta vez en mi hombro.- ¿Encendedor?

Le paso el encendedor y le muestro mis dientes que apenas pueden verse a la luz de neón.

- Me crecieron los dientes de los lados más largos que los del centro, pero en un momento indeterminado de mi adolescencia pararon de crecer.

Él enciende su cigarrillo con dificultad, me tira el humo a la cara, me devuelve el encendedor y sonríe a la nada.
- Ahora están creciendo de nuevo.- le digo, me apoyo en la pared y miro a los que vinieron a esta fiesta. Estoy aburrida.
- Es parecer mió, pero ¿La fiesta apenas levanta? Y ya estoy borracho.
- Sí. Ya estás borracho, viniste borracho.
- Ah sí, verdad. ¿Quieres una cerveza?
- Un ron estaría bueno. Un whisky mejor.
- Teresa,... soy un genio.
- Lorena.
- ¿Ah?
- Soy Lorena.
- Ah sí... Soy un genio Lorena. Soy un genio... voy a por algo para tomar.- dicho esto Tomás quita su mano de mi hombro, le da una bocanada a su cigarrillo, vuelve a ojear mi escote casi con la cara puesta en él y se lanza dando tumbos entre la multitud a buscar ron o whisky o lo que sea.


Le doy una bocanada al cigarrillo. Tiro el humo hacia las luces.

Le doy otra bocanada al cigarrillo. Tiro el humo hacia las luces.

Le doy otra bocanada al cigarrillo. Tiro el humo hacia las luces.

El cigarrillo se acaba. Me enciendo otro.

LORENA

Oigo campanas en lo que sería una nada oscura. Yo, una nada en un mundo que es nada y que para nadie significa nada. La nada es donde no hay horizontes y yo vuelo despacio buscando los rastros rojos que perdí en mis días y que dejé en las sombras por la tarde. En esa nada vuelo descalza y llego corriendo a donde hay una luz de neón que me indica que por fin al otro lado de la colina debo alzar la mano para ser feliz y dejar la suerte para los despiadados. El problema es que es nada y es un sueño. Soy feliz en esos sueños aunque sean una falacia porque al fin y al cabo son sueños. Sueños con olas de dolor que nunca fueron pasión de verdad y que nunca me enseñaron a evitar lo demás donde fui y nunca quise ser porque nunca lo fui. Tal vez seré otra cosa, pero no. La idea de esos sueños no es esa. Aunque me demuestren que pueda haber felicidad en alguna parte del mundo me niego a creer que sí.

En fin, es un sueño y oigo campanas. Campanas que tintinean, campanas que sonríen y bailan al son de un ritmo extraño. Y ahora son campanas que parecen canto de pájaros grandes y sin alas. Pájaros que rectan por el suelo como si fueran serpientes negras y rojas y una raya blanca a la mitad, raras serpientes. Siempre le tuve miedo a las serpientes. Ahora, adulta, el miedo no es otra cosa sino algo lejos muy lejos de mí. Podría decir que maduré pero la palabra no me llega. Tampoco es ahora soy otra cosa porque no lo soy, soy yo pero distinta. ¿Soy campanas? ahora sé que estoy dormida.

Abro los ojos y lo primero que veo es mi almohada llena de sudor frío. Odio cuando me despierto. Maldigo al Dios que no es y que es poco probable que exista con su túnica y su barba de muchos días y su mal olor por el desodorante que nunca usó. Ahora sé que esas campanas eran el timbre que suena en la puerta y sí, es Teresa que viene por mí.

Teresa, Teresa, Teresa. Dormir, ay Teresa me hubieras dejado seguir durmiendo.

Me levanto de la cama sin muy pocas ganas de caminar hasta la puerta que abro con los ojos dormidos y, por lo que pican, sé que llenos de lagañas. Ella con la expresión de un condenado a muerte me besa en la boca, en las axilas, en las tetas y yo sólo le sonrío.

Con apuro cierra la puerta y entra en la casa y se choca contra una pared, se lleva mi mesa, donde desparramo la cocaína, hasta la cocina arrastrándola a sus pies. Al parecer no se dio cuenta, pero me tiró al piso todo un lote de coca y yo la maldigo en silencio.

- Hey Teresa ¿Te interesa? – le digo arrodillándome y esnifando todo el polvo que regó ella por el piso.
- Lorena con las ganas que tenía de verte ni sé que hago.- Me dice ella saliendo de la cocina y tropezándose conmigo y cayendo al piso en vuelta canela. Rueda hasta una pared y se rompe la nariz. La sangre le corre por las mejillas.
- Mierda Teresa.- Esnifo más y más polvo hasta que también me sangra la nariz.
- Acaban de tomarme por puta.
- Es nuestra condición de damiselas, putas somos todas.- le digo tirándome encima de ella.- objetos sexuales somos para los ojos de todos y, la verdad, no importa una mierda. Tranquilízate. Es luchar contra la marea, contra una pared de ladrillos.- La beso la nariz. Me sorbo toda su sangre y entonces la beso en los ojos, que aún no cierra.
- Me besaste mientras tenía los ojos abiertos.
- Fue un error de puntería.
- Lorena, pensé mucho en ti allá afuera.
- Pero ¿Sólo allá afuera? ¿No piensas en mí ahora?
- Lorena, sabes que me gustas mucho.- dice y me quita las lagañas de mis ojos con su lengua roja y larga.
- Pero ¿Piensas en mí ahora?- le pregunto.
- Estamos juntas ahora. Una encima de la otra.
- ¿Y? ¿Quieres decir entonces que el fin de estar con alguien es no pensar en ese alguien cuando se está con él?
- Algo así.


Llevo mi cabeza a su cuello y le paso mi lengua por toda su piel blanca hasta llegarle a la oreja. Su pelo huele a shampoo. - Yo pienso en ti ahora.- Le susurro al oído.

viernes, 1 de diciembre de 2006

TERESA

No sé como llegué hasta éste edificio ni como llegué hasta la puerta del apartamento de Lorena. No sé como subí esas escaleras ¿Por qué no utilicé el ascensor?. Lorena vive en el séptimo piso.
¡TUN TUNN!

Ahora espero. Espero. Espero. La espera me mata. La vida siempre es una espera a que algo pase: Ese fue mi pensamiento filosófico de la noche.

Cuando ya estás acostumbrada nada pasa, al menos nada que te sorprenda. Conocer a Lorena no fue nada sorprendente... sin embargo...

Abro mi cartera. Saco un cigarrillo. Me enciendo el cigarrillo. Soy tan feliz en éste momento.

La silueta de un hombre se mueve por el pasillo. Es escurridizo y se mece de un lado para otro. Parece borracho. Es un hombre gordo, calvo y viejo... ahora que está cerca de mí, me doy cuenta de que en realidad es una mujer gorda, calva, vieja, demacrada y muy borracha. Mi papá lucía así, cuando empezó el tratamiento para el cáncer y le hicieron todos esos análisis que hacen perder el pelo. Me daba lastima. Esta señora me da lastima.

- Buenas noches niña.- Me dice la señora.
- Buenas noches señora.- Le digo.
- Niña, deje el cigarrillo ahora que está joven. Antes que sea demasiado tarde. Mire niña, yo me fumaba dos paquetes diarios y ahora estoy apunto de morirme. Tengo cáncer.
- Mi papá también se fumaba dos paquetes diarios y también se murió de cáncer. Yo sólo me fumo un paquete.
- Yo empecé así, con uno.
- De cualquier forma todos nos vamos a morir... ¿Está borracha?
- Sí, así es niña. Estoy borracha. Me encontré con unas viejas amigas y nos pegamos una buena borrachera. Brindamos por los viejos tiempos.
- Ah.

De nuevo toco el timbre de la puerta.
¡TUN TUNN!

- Pero sobre todo brindamos porque aún estamos vivas.- dice la señora con la cabeza gacha. Veo que está triste.
- Buen brindis señora, supongo.
- Sí niña, la vida es buena,... pero injusta... me voy a morir... Mis amigas ya no son las de antes y siempre tienen en los ojos esa mirada de lastima para conmigo. Me siento tan sola. Y sabes qué niña, extraño mucho el estar con alguien... Cuando era joven y bella nunca me faltaba en la cama una chica así como tú, hermosa, alta, con pechos grandes. Así como tú. Pero luego me volví vieja y enferma, y bueno, aquí estoy, totalmente sola. Sólo me quedan mis gatos.

La miro a los ojos. Ella me mira a los ojos.

- Quisiera recordar esos viejos tiempos niña. Quisiera que alguien, así como tu, me los hiciera recordar.

La sigo mirando a los ojos. Ella me sigue mirando a los ojos. Desvío la mirada. Otra vez toco el timbre.
¡TUN TUNN!

Recuerdo que mi papá unos días antes de morir me dijo casi exactamente lo mismo: “Quisiera recordar esos viejos tiempos Teresa. Quisiera que tú otra vez me los hicieras recordar”.

Y recuerdo a mi madre diciendo: “Vea Teresa, las épocas siempre se repiten pero con distintos personajes y distintos lugares, los diálogos son casi siempre lo mismo.”

Y me acuerdo de Lorena cuando se lo comenté: “Y sí Teresa, sin embargo uno siempre desea que llegue pronto la escena siguiente. Aún cuando sabemos que no hay nada nuevo bajo el sol.”
ABRE LORENA ¿POR QUÉ TE DEMORAS TANTO EN ABRIR?

Le doy una bocanada al cigarrillo. Miro otra vez a la señora. Le ofrezco una sonrisa falsa, sin ganas.

- Te puedo ofrecer dinero si con eso estás contenta niña. Pero por favor hazme el favor ¿Sí?- dice ella colocando su mano en mi hombro. Mirándome a los ojos. Tirándome a la nariz su mal aliento. Mostrándome toda su soledad. Su mano está fría. Carrasposa. Raquítica. Me da escalofríos.

ES EXAGERADAMENTE VIEJA.